El Comercio. Domingo 27 de Junio del 2010
¿Se puede hablar de una crisis de representatividad en la universidad?
Sí, los alumnos votan sin mayor interés ni convicción. Nadie se acerca a los discursos para distinguir si hay propuestas para la universidad o de mejoras académicas. Los dirigentes se representan a ellos mismos y no a las mayorías estudiantiles. Y estas tampoco concurren a votar: los que ganan —en el mejor de los casos— lo hacen con el 15% o 20% del total del electorado. Muchos votan viciado, en blanco o no van a votar. Sectores minoritarios de estudiantes accedían al poder, sobre todo para brindar favores y formar clientelas. Lo mismo sucedía entre los profesores.
¿Qué está fallando en la organización universitaria?
En orden de prioridad podría ser: 1). una crisis de calidad académica, solo menos del 20% de docentes tiene el grado de doctor en la universidad peruana (cuando en Estados Unidos se ingresa a la docencia solo después del doctorado o como en Brasil, que casi el 90% tiene doctorado); 2). presupuesto insuficiente y profesores mal pagados: los docentes universitarios peruanos son los peores pagados en América Latina; 3). falta de equipamiento y mantenimiento en los centros de investigación, laboratorios y bibliotecas; 4). infraestructura deficiente, los espacios están tugurizados y mal usados; 5). gobiernos universitarios débiles y sin inteligencia de gestión; 6). ausencia de una actitud meritocrática, en su buen sentido, para premiar lo bueno y promover a aquellos que más destacan.
¿Por qué tarda tanto la aprobación de la nueva ley universitaria?
Hay muchos intereses en que esta ley no salga porque se teme que pueda afectar a la universidad privada. Mi propuesta es que la nueva ley esté pensada sobre todo en la universidad pública, en la inversión que hace el Estado para volverla más competitiva. Así como se invirtió en los colegios mayores, el Gobierno debería apoyar a las universidades públicas con más tradición.
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